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Tradiciones y Costumbres

Mayabeque constituye un territorio con una experiencia cultural de gran riqueza y originalidad. En estos predios, el folklore campesino y el arte danzario habitan en la memoria del pueblo desde tiempos remotos. Desde el siglo XIX la entrada de inmigrantes haitianos, caribeños, españoles y chinos, quienes llegaban en busca de trabajo marcaron una huella cultural en nuestras comunidades.  Ellos trajeron sus tradiciones y entre estas también dejaron comidas, bebidas, artesanías, música, idioma, bailes y ritmos, y la religión, las cuales reflejaban durante las fiestas de sus poblados.

Charangas de Bejucal

Fiesta tradicional que se celebra desde hace más de 100 años y siempre en la misma época, con motivos religiosos relacionados con la Misa del Gallo del 24 de diciembre. Tradición que se ha perpetuado en el pueblo con el enfrentamiento cultural entre los barrios “La espina de Oro” y “La Ceiba de Plata”, –antiguamente La Musicanga y Los Malayos-, representados cada uno por espectaculares carrozas y que se acompañan de los Tambores de Bejucal, activos desde 1840.

La plaza central del pueblo, acoge durante la madrugada el largo desafío en representación de los centenarios bandos, cuyos colores representativos son el azul y el rojo y se identifican como enemigos antagónicos desde hace siglos, en lo que para muchos es una de las noches más espectaculares y mágicas de Cuba. En un espectáculo lleno de colores, música y fuegos artificiales, las carrozas revelan, ante visitantes de todo el mundo y ubicadas en extremos opuestos de la plaza, elementos que van desde la magia del dibujo animado, a las tradiciones y la nacionalidad cubana y concluyen con la música de los tambores y demás instrumentos que componen la famosa Conga de Bejucal. Muchos elementos identifican a las reconocidas fiestas, personajes típicos y con facciones satíricas como la Macorina, un hombre disfrazado de mujer y, sobre todo, la música de Conga, el factor danzario más importante.

Las Charangas de Bejucal es una de las tradiciones culturales que, junto a las Parrandas de Remedios y los Carnavales de Santiago de Cuba, constituyen las tres fiestas populares nacionales de Cuba, desde sus orígenes en la época colonial hasta la actualidad. 

Celebración por el día de la Santa Bárbara o Shangó.

Festividad de índole sincrética que ocurre el 4 de diciembre, con gran arraigo popular en Güines, una ciudad, como casi todas las urbes cubanas, signadas por un proceso histórico que el investigador Don Fernando Ortiz definió como transculturación. En ella convergieron el español y el negro, el criollo y el mulato; mezcla inconfundible de costumbres, tradiciones y religiones.

En Güines, el barrio de Leguina, bien pudiera definirse como patrimonio imperecedero de ese gran ajiaco cocido durante varios siglos y que nos da un rostro etéreo, pero también diferente. Allí, donde los tambores suenan cada amanecer del 4 de diciembre hay una historia que vale la pena conocer.

La Santa Bárbara de hoy no oculta su rostro, como hubo de suceder en tiempos coloniales. Ella permanece en su Capilla y es adorada por miles de personas que llegan desde todos los puntos del país, también desde el exterior. A Changó (Santa Bárbara) le entregan sus ofrendas, le hacen promesas, muestran incluso el resultado de la bondad de la virgen al cumplir sus pedidos. Es fe y espíritu, canto y lamento por las cosas buenas y malas de este mundo.

Más allá de la fecha, es fácil detectar el ritual. En Güines, gran parte de la población viste de rojo, el color que identifica a Changó y miles de personas veneran a la Santa en su salida del templo, para transitar por las calles del pueblo como agradecimiento a su bondad. Por eso, el cuatro de diciembre es día de cantos, de risas y lágrimas. A ritmo de tambor se hace la madrugada y un rio rojo viene y va antes de que el Sol anuncie su retirada.

Los cubanos hemos aprendido a transitar por muchos caminos, el que conduce a Güines también conduce a Changó. Esta es una Villa que, como ninguna otra de la Isla, permanece aferrada a la Santa Bárbara, su imagen es aquí promesa y sueño, una tradición que tipifica al güinero y que trasciende los límites de sus fronteras.

Casa de Freddy.

Antigua casa de fundamento que atesora valiosos exponentes, santuario de la religión afrocubana de origen yoruba, en la actualidad es un museo etnológico conocido también como el palacio de los orichas.