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Cultura

Mayabeque constituye un territorio con una experiencia cultural de gran riqueza y originalidad. En estos predios, el folklore campesino y el arte danzario habitan en la memoria del pueblo desde tiempos remotos. Desde el siglo XIX la entrada de inmigrantes haitianos, caribeños, españoles y chinos, quienes llegaban en busca de trabajo marcaron una huella cultural en nuestras comunidades.

Ellos trajeron sus tradiciones y entre estas también dejaron comidas, bebidas, artesanías, música, idioma, bailes y ritmos, y la religión, las cuales reflejaban durante las fiestas de sus poblados. Entre las tradiciones que perduran por más de 100 años se encuentran las Charangas de Bejucal, las que forman parte del Patrimonio Cultural de nuestro país. 

Otra manifestación identitaria de la región es el repentismo, que en sus inicios constituyó un fenómeno netamente rural se ha extendido a otras zonas y grupos etáreos. También se aprecia que la rumba se levanta como tradición ya que en este territorio desde mediados del siglo XIX los rumberos y repentistas han llevado su arte contagioso e inspirador, unido muchas veces por el azahar y la coincidencia a los más apartados rincones de la geografía. Ciertamente, junto a los bailes, brilla en los poblados mayabequenses el encuentro de repentismo como una tradición que va haciendo historia con la participación de poetas de varios países para dar muestras de su habilidad en la improvisación ante un público conocedor del género y con arraigadas costumbres en las distintas modalidades.

Esta provincia, además, es la cuna de artistas emblémáticos como Odilio Urfé, Antonio María Romeu, Tata Güines, Arístides Fernández, Arsenio Rodríguez, Mirta Cerra, Vicentina Antuña, Raúl Gómez García, Francisco Pereira(Chanchito), Juan Barona y de creadores como el joven pintor batabanoense Vicente Hernández, los meleneros Carlos Llanes y Andrés Retamero, los güineros Féliz Núñez y Ahmed Fernández.